• Bioética, biotécnetica, moral y derecho


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    • Abstract: Bioética, biotécnetica, moral y derechoMarta Silvia Moreno Luce *RESUMEN: Las posibilidades de realizar ABSTRACT: As a result of medical andcambios fundamentales en la vida del technological advances, the possibilities of

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Bioética, biotécnetica, moral y derecho
Marta Silvia Moreno Luce *
RESUMEN: Las posibilidades de realizar ABSTRACT: As a result of medical and
cambios fundamentales en la vida del technological advances, the possibilities of
hombre son el resultado de los avances making fundamental changes in human’s
médicos y tecnológicos. Con los adelantos en life have arisen. Due to bioethics and
materia de bioética y biotécnetica, es posible biotechnetic developments, it is possible to
realizar acciones que anteriormente, no carry out activities that were previously not
estaban en las manos del hombre, por possible for humans, for example, new
ejemplo, las nuevas técnicas de reproduction techniques, cloning and others
reproducción, la clonación y otras similares, that go beyond natural limits. They set forth
que van mas allá de los límites naturales, a crisis in individual morality and a
planteando una crisis en el ámbito de la probable discrepancy between law and its
moral individual y una probable moral grounds.
discrepancia entre el derecho y su Key words: Bioethics, biotechnetic,
fundamento moral. individual morality, ethos or social morality,
Palabras claves: Bioética, biotecnética, duty, consciense, demographic rights.
moral individual, ethos o moral social, deber,
conciencia, derechos demográficos.
SUMARIO: Introducción. 1. El deber. 2. La conciencia. 3. La relación entre la moral
y la ciencia contemporánea. 4 La bioética y biotecnética. 5. Bioética y derecho. 6.
Los derechos demográficos. Conclusión. Bibliografía.
Introducción
La bioética es una de las ciencias médicas recientes que por su importancia para la
vida del hombre tiene un impacto directo en la ciencia del derecho y en la moral.
Las respuestas jurídicas ante los nuevos retos científicos y tecnológicos, casi
siempre van quedando rezagadas en relación con la realidad. Las conductas
                                                            
* Investigadora del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Veracruzana.
Bioética, biotecnética, moral y derecho
sociales rebasan al derecho que se concreta a dar validez a situaciones de hecho, a
través de la legislación. Por su parte, estos mismos avances de la medicina en
materia de bioética y biotecnética plantean serios dilemas a la moral individual por
lo que la conciencia moral se enfrenta a graves problemas respecto de si los
avances en la bioética, son utilizados para hacer el bien o por el contrario, con estos
nuevos hallazgos, faltamos a nuestro deber moral. En este artículo sólo
pretendemos mencionar algunos de los temas tradicionales de la bioética, las
soluciones proporcionadas por el derecho a nuevas situaciones surgidas en las
postrimerías del siglo pasado e inicio del presente, destacando algunos de los
dilemas morales a los que nos enfrentamos en el mundo contemporáneo, con los
avances científicos en las ciencias médicas.
1. El deber
Antes de abordar los problemas morales ocasionados por la bioética en relación
con las posibilidades que ofrece al hombre de realizar conductas que anteriormente
no eran posibles, es necesario referirnos a uno de los conceptos más importantes de
la moral. El deber es una de las categorías fundamentales de la que debemos
ocuparnos cuando hablamos de la ética o de la moral o de todas las normas. La
idea de deber nos ayuda a deslindar lo moral de lo ético, que suelen ser tomados
como sinónimos, aclarando su significado en relación con cualquier otra disciplina
científica o filosófica que se ocupe de la praxis humana como la ciencia jurídica, la
sociología, la psicología y, en general, las ciencias sociales. En el estudio del deber,
“no se trata de todas las formas posibles de actividad humana sino solamente de
las acciones que se nos presentan como obligatorias o debidas”. 1
Al igual que ocurre en las conductas que tienen que ver con el derecho, en
donde en el lenguaje popular encontramos expresiones como: ¡No hay derecho!
¡No debiste actuar de esa manera! ¡Tengo derecho a que me devuelvan lo que
presté! ¡Eso no se debe hacer!, en el lenguaje cotidiano y coloquial algunas de esas
conductas se refieren al derecho y otras a los deberes morales.
Es muy importante distinguir entre tres clases de deberes: el ético, el jurídico
y el moral, porque cada uno impone deberes diferentes.
El deber ético, conocido por muchos pensadores, como el deber social, fue el
primero en ser estudiado por la filosofía, éste prohíbe algunas de las acciones
externas del hombre como el incesto o, en otros casos, establece conductas
ordenadas, como el precepto “debes honrar a tus padres”.
                                                            
1VALLS, Ramón, “Ética para la bioética” en CASADO, María, Bioética, derecho y sociedad, Ed. Trotta,
Madrid, 1998, p. 17.
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Estas formas de conducta aparecen en cualquier grupo humano, el conjunto
de estas normas constituye lo que llamamos el ethos colectivo cuya importancia
social es imprescindible ya que es el que confiere al grupo su coherencia y la
especificidad que lo distingue de los demás pueblos. En nuestro país, Samuel
Ramos, Octavio Paz y algunos autores populares, nos presentan las características
del mexicano, basándose precisamente en el ethos colectivo, que dedujeron de la
observación de la conducta generalizada de los mexicanos. Recientemente, el
estudio del genoma humano del mexicano, nos dará una visión tal vez diferente a
la de los filósofos y escritores, o tal vez los resultados científicos de la bioética,
coincidan con ellos.
Los deberes que emanan del ethos, son anteriores a la ley, constituyen una
costumbre que se va legitimando con el tiempo a través de la historia del propio
pueblo. Por el contrario, el deber jurídico es consecuencia de la ley escrita, su
imperio depende de la voluntad del legislador. “La ley consistió primeramente en
el afianzamiento de un deber consuetudinario preexistente, pero pronto pudo ser
una prescripción nueva”. 2 El deber legal es más exacto y riguroso que el ethos.
Los deberes jurídicos provienen de las normas jurídicas cuya característica de
la bilateralidad consiste en que, al mismo tiempo que imponen un deber para un
sujeto, al otro le confieren un derecho, lo que para una persona es un deber, para la
otra constituye un derecho. Sin el derecho subjetivo, no existe el deber jurídico.
“El tercer grupo de deberes está constituido por el deber moral, es importante
aclarar que no debemos confundirlo con el deber ético. El ámbito de la moral
corresponde a una dimensión estrictamente personal e íntima de los individuos, la
descubrimos a través de lo que conocemos como conciencia”, 3 ésta abarca no sólo
las acciones externas, sino que invade incluso el terreno más íntimo y recóndito de
nuestra conciencia, nuestras intenciones o propósitos, incluso los deseos
voluntariamente aceptados que sean contrarios a la ley o a las buenas costumbres,
por ejemplo, el aborto que siempre ha ocasionado arduas e irreconciliables
discusiones entre los juristas, ya sea por su legalización y, por lo mismo se
considere una conducta permitida por el derecho, o bien, porque se tipifique como
delito y por lo tanto se convierta en una conducta prohibida jurídicamente.
En cambio, el deber moral nos obliga a respetar la vida humana en todas las
circunstancias que puedan presentarse, si realizamos un aborto, aun cuando esté
permitido por el derecho, la conciencia moral nos reprochará esa conducta
                                                            
2 Ibidem, p. 18.
3 CASADO, María, “Materiales de bioética y derecho” en La bioética, Cedes, Barcelona, 1996, p. 40. 
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Bioética, biotecnética, moral y derecho
surgiendo la sanción moral del remordimiento seguida del arrepentimiento, ambas
sanciones impuestas por nosotros mismos repercutirán en la conciencia moral y en
la intimidad de nuestra vida, independientemente de que el ethos colectivo y el
deber legal lo justifiquen.
2. La conciencia
“El deber moral es impuesto por la propia conciencia, algunos autores lo llaman
incluso, deber u obligación de conciencia”. 4 El problema acerca de la procedencia
del deber moral tiene respuestas diferentes, para algunos autores es la voz de la
conciencia, de la razón, del sentido común del ser humano, de la ley divina o de la
ley natural. A pesar de las diferencias de opinión en cuanto al fundamento del
deber moral, hay unanimidad de criterios en el sentido de que todas las versiones
mencionadas, coinciden en que la autoridad que impone ese deber, viene del
interior del individuo. Quien actúa en contra de su propia conciencia se inflige a sí
mismo, su propio castigo que, como mencionamos, consiste en el remordimiento
en una primera fase y el arrepentimiento en la segunda, cuando somos plenamente
conscientes de lo que es bueno o malo, por lo que decidimos no volver a realizar
esa conducta.
El concepto de conciencia tiene un sentido profundamente individual y
directamente ligado a la autonomía del hombre; las primeras referencias a la
conciencia se encuentran entre los griegos y en el cristianismo. “Los antiguos
sabían explicar todos los fenómenos del mundo como hechos producidos por los
dioses, por esa razón entre los griegos no existía la responsabilidad sobre los
fenómenos que ocurrieran, eran considerados como ajenos al individuo, la palabra
excusa se deriva de considerar las causas externas, ex –causa-ae”. 5
La idea de conciencia comenzó a estar ligada al concepto de un plan de vida
que el hombre debía cumplir. Ante una conducta incorrecta, el hombre empezó a
sentir remordimiento, en una primera etapa. En una segunda fase, cuando se es
plenamente consciente de haber actuado mal, aparece el arrepentimiento. Para
limpiar la conciencia o para expiar nuestras culpas, así surgieron los ritos órficos
entre los griegos y la confesión en el catolicismo.
Posteriormente la filosofía fue afinando el concepto de conciencia
considerándola como el conocimiento interior del individuo para actuar de
acuerdo con ciertos principios morales. La célebre frase de Sócrates: “Conócete a ti
mismo” es la visión del filósofo de la llamada conciencia moral. Hasta la famosa
                                                            
4 HAUBERT VIGNALI, Giancarlo, Moral y bioética, Universidad de Milán, Italia, 2008, p. 241.
5 DALLA VÍA, Alberto, La conciencia y el derecho, Ed. Belgrano, Argentina, 1998, p. 96. 
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autonomía de la moral Kantiana en la que el individuo condiciona sus obras a sus
propios planes de vida. 6
Por el contrario, tanto el deber jurídico como el deber ético sufren un castigo
que proviene del exterior.
La conciencia es definida por T. Khun como “el órgano de confrontación ética
del propio ser, si el asombro se halla en el origen de la filosofía, hay también
asombro en nosotros mismos, una pregunta a la razón de nuestros hechos que es la
conciencia”. 7
La conciencia es considerada por importantes autores como la máxima
expresión de la libertad, “el derecho a la conciencia es el único que el Estado no
puede alcanzar o restringir. Como la ley regula conductas, es decir, actos exteriores
del hombre, la conciencia en su más puro sentido queda fuera de su alcance”. 8 Lo
vemos claramente en el artículo 6 de la Constitución General de la República
Mexicana que tutela el derecho a profesar la fe, es decir, la posibilidad de
exteriorizar el culto de nuestra religión, no se refiere ese Derecho Fundamental a la
libertad de creencias, porque éstas pertenecen exclusivamente al ámbito interno de
nuestra conciencia.
3. La relación entre la moral y la ciencia contemporánea
Actualmente la sociedad vive inmersa en una situación de pluralismo ético,
convivimos con personas con diferentes creencias morales o religiosas, de las
cuales algunas resultan irreconciliables, llegando a propiciar actos de violencia por
la intolerancia que existe sobre todo en materia de religión, de política o de
ideología.
Por otra parte, en el mundo contemporáneo, lo prioritario en el interés
general, son los sistemas económicos. Otro factor muy importante, es el avance de
la tecnología, la cual constituye un factor de homogenización, desbaratando
fronteras, acercado a toda la población mundial, convirtiéndose en un factor
contrario al fenómeno religioso, propiciando por el contrario la tolerancia a causa
de la diversidad de la moral social que confrontamos actualmente en todo el
mundo.
                                                            
6 Idem.
7 Citado por Dalla Vía, Op. Cit., p. 106.
8 HAUBERT VIGNALI, Op. Cit., p. 45. 
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Bioética, biotecnética, moral y derecho
“La moral a fines del siglo XX y en lo que va del XXI, los avances tecnológicos
y los científicos sobre todo en las ciencias relacionadas con la medicina, la biología,
la química, etcétera, han propiciado situaciones que plantean graves dilemas
morales”. 9
La técnica ha logrado solucionar muchas situaciones que en épocas no tan
remotas, hubieran sido consideradas como cuestiones de ciencia ficción y ahora
son una realidad, con el desarrollo de la bioética. Sólo por mencionar algunos de
los casos más conocidos: por ejemplo, el conocimiento del genoma humano, la
posibilidad de prevenir factores genéticos, la reproducción asistida, la fecundación
y la clonación artificial, entre otros.
4. La bioética y la biotecnética
En 1970 Van Rensselaer Potter, creó el neologismo bioética, este autor explica que
usó el término bios (vida en griego) para significar los avances en las ciencias
biológicas y ethos para referirse a los valores que se pusieron en juego con esos
avances.
José Ma. Rodríguez Merino, ha creado otra expresión añadiendo la palabra
techne que hace referencia a la aplicación de los conocimientos en Ciencia, técnica y
ética que son los componentes de la expresión Biotecnética. “La diferencia entre
estos dos nuevos términos bioética y biotecnética, es que el segundo añade un
énfasis especial en la importancia de la técnica”. 10
La bioética nos permite contar con nuevas fórmulas para tratar antiguos
problemas y nos da los instrumentos para enfrentar los retos del mundo actual. La
bioética nos ha llevado también a enfrentarnos con una nueva deontología para el
médico al plantearle graves dilemas morales, que anteriormente no se presentaban,
por ejemplo: cultivar embriones para salvar la vida de un hijo que padezca alguna
enfermedad grave, ante esta nueva posibilidad nos preguntamos ¿está de acuerdo
con la moral individual, concebir un hijo sólo con la finalidad de salvar la vida de
uno, sacrificando al otro?
La bioética también permite la transformación del hombre a través de la
biotecnología, lo que incide no sólo en el campo de la medicina y la moral sino
plantea nuevos problemas al derecho. En el diagnóstico prenatal ahora tenemos la
                                                            
9 D’AGOSTINO, Francisco, Bioética. Estudios de Filosofía del derecho. Ética y sociedad, Ed. Torino, Italia,
2003, p. 95.
10 RODRIGUEZ MERINO, José María, Ética y derechos humanos en la era biotecnológica, Dykinson.
Madrid, 2008, p. 21. 
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posibilidad de intervenir sobre el neonato, lo cual es muy importante en algunos
casos, pero en otros se presenta la posibilidad de intervenir para eliminarlo cuando
se detecta algún defecto o malformación en el feto lo cual se convierte en un grave
problema moral y jurídico que anteriormente no se planteaba, pues se trata como
neutral, “el científico sería puro y el técnico neutro” Rodríguez Merino considera
que nada de esto es así, en los casos de la física atómica y los experimentos en los
campos de concentración nazis”. 11 Por esta razón se propuso reunir los tres
elementos en una misma palabra que abarcara las tres ramas del conocimiento, la
ciencia, la técnica y la ética, de lo cual resultó la biotecnética.
De acuerdo a la especialista en bioética, María Casado, esta nueva disciplina
abarca áreas muy amplias,
1. La esterilización.
2. La eutanasia.
3. Los trasplantes.
4. La informática y la confidencialidad de los datos.
5. Las incapacidades y minusvalías.
6. Las posibles causas de discriminación.
7. La psiquiatría, el sida, la tóxicodependencia.
8. La ecología.
9. Y, en general, las relaciones entre ética, medicina, derecho y economía
de la salud.
Esta última plantea de acuerdo a la autora citada, “la necesidad de crear
respuestas jurídicas que se encaminen al respeto y a la promoción de los derechos
humanos, principios de libertad, igualdad, seguridad y el respeto mutuo de las
opciones diferentes”, 12 lo que en resumen, podemos considerar como el Derecho a
un mínimun ético.
“La bioética se va a decantar como una disciplina relativamente perfilada en
la que confluyen especialistas de distinto origen, convergen profesionales de la
medicina, la biología, con los especialistas en derecho, filosofía y moral”. 13
5. Bioética y derecho
                                                            
11 Idem.
12 CASADO, María, Op. Cit., p. 62.
13 MATEO, Ramón Martín, El hombre una especie en peligro de descomposición, Campomanes Libros,
España, 2000, p. 21. 
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Bioética, biotecnética, moral y derecho
El derecho ha buscado soluciones a esta nueva problemática que resulta del
reconocimiento de los nuevos derechos llamados demográficos, que se refieren al
nacimiento y la muerte de las personas, considerados como los aspectos más
importantes para el ser humano. “Sorprende que haya un derecho de nacer,
además de un derecho a morir, por lo que se puede implicar la toma de posición
previa sobre esa noción. La bioética ha tratado estas cuestiones en términos del
individuo y ahora se plantea en término de las poblaciones“. 14
En el ámbito del Derecho Internacional se ha realizado un informe explicativo
del Convenio para la protección de los derechos humanos y la dignidad del ser
humano con respecto a las aplicaciones de la biología y la medicina.
Este informe fue elaborado por el francés Jean Michaud presidente del
Comité Director para la bioética C.B.I. bajo la responsabilidad del Secretario
General del Consejo de Europa y, por ser importante, lo citamos en extenso.
INTRODUCCIÓN
1. Desde hace varios años, a través del trabajo de la Asamblea Parlamentaria y del Comité
de expertos en Bioética, el Consejo de Europa se ha preocupado de los problemas
que afronta la humanidad como consecuencia de los avances de la medicina y la biología.
2. La observación de la profunda evaluación de los conocimientos y sus aplicaciones en
medicina y biología, es decir, en los campos que afectan directamente a las personas. La
inquietud está relacionada con el carácter ambivalente que a menudo revisten estos
progresos.
Sus promotores científicos y médicos que se encuentran detrás de estos avances, actúan con
fines dignos y con frecuencia los alcanzan. Sin embargo, algunos de estos progresos están
tomando o podrían tomar un rumbo peligroso, por la desviación de sus objetivos iniciales. La
ciencia, con todas sus nuevas y amplias ramificaciones, presenta así, un lado claro y otro
oscuro, según como sea utilizado.” 15
6. Los derechos demográficos y los dilemas morales
Respecto a los ya mencionados derechos llamados demográficos, siempre se ha
discutido si existe un derecho a nacer, el cual es negado por los partidarios del
aborto. Actualmente se discute si existe el derecho a morir, la bioética trata de estos
temas, “por lo que puede implicar una toma de posición previa. La bioética ha
tratado estas cuestiones en términos del individuo ahora se plantean en términos
de las poblaciones”. 16
                                                            
14 SARRIBLE, Graciela, “Ética y población. Las políticas demográficas”, en Bioética, Derecho y
sociedad, CASADO, María (coord.), Ed. Trotta, Madrid, 1998, pp. 275-276.
15 ASOCIACIÓN DE BIOÉTICA, Serie monografías y documentos, Núm. 7, Asociación de bioética
fundamental y clínica, Madrid, 1997, pp. 31-32.
16 SARRIBLE, Gabriela, Op. Cit. p. 42. 
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Marta Silvia Moreno Luce
En el informe elaborado por Jean Michaud, se plantea como cuestión moral
todo lo relacionado con la vida, la muerte, las nuevas técnicas de reproducción y la
prolongación de la vida humana de manera artificial. Otros temas de los derechos
humanos demográficos, también se relacionan con los temas de procreación, la
vida en pareja, los desplazamientos de grandes grupos que emigran a otros países,
el ya mencionado derecho a morir, sólo por mencionar algunos. La bioética los
estudia desde un punto de vista diferente y con soluciones distintas a las de la
moral.
Otros temas más específicos de los derechos demográficos son el
reconocimiento de la vida privada o la aceptación de formas diferentes de
matrimonio. En este terreno la legislación de muchos países, en los que se ha
regulado el matrimonio entre homosexuales e incluso aceptando la adopción en
pareja del mismo sexo, plantea dilemas morales difíciles de resolver, que ponen en
conflicto intereses y derechos personales, creando situaciones de divergencia grave
entre la moral y el derecho. Por una parte, si se reconoce en todas las legislaciones
el principio de igualdad, de no discriminación, si todos somos iguales, tenemos el
derecho a vivir en pareja y a tener hijos propios o adoptados, se violaría este
principio al considerar a los homosexuales como desiguales al mismo tiempo que
sería discriminatorio no permitirles la adopción, al considerarlos diferentes. El
derecho y la moral social, en algunos países, lo han aceptado plenamente.
En cambio, la moral individual en una gran mayoría de la población de esos
países, lo rechaza absolutamente, al hacer un análisis desde el punto de vista de la
conciencia, nos preguntamos ¿es benéfico para un niño vivir en un hogar con dos
mamás o dos papás? ¿nuestra moral individual está de acuerdo realmente con esa
clase de situaciones?, la respuesta es estrictamente personal de acuerdo a los
principios morales de cada quien.
En la mayoría de los países hay coincidencia entre la moral social y la
individual, por lo que el derecho no ha aceptado plenamente esas nuevas
modalidades o ha legislado de una manera menos comprometida con la moral, por
ejemplo, la Ley de Convivencia reconoce ciertos derechos a situaciones de hecho
sin considerarlas como matrimonio en el sentido estricto de esta institución
jurídica.
Elaborar pautas morales con un contenido homogéneo y que resulten aceptables para todos
es casi imposible. Secularmente se han producido importantes divergencias entre las distintas
morales laicas entre si y entre éstas y las religiosas. Por eso no se puede reducir la bioética a la
expresión de una moralidad específica. Por el contrario, el objetivo de la bioética debería ser
la búsqueda de un marco por medio del cual individuos pertenecientes a comunidades
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Bioética, biotecnética, moral y derecho
morales distintas, aunque no dispongan de una ética de contenido común, puedan sentirse
vinculados por un procedimiento a emprender tareas comunes. 17
Otros autores como María Casado, consideran a la bioética como una cuestión
más bien político-jurídica que estrictamente ética.
Las ciencias biomédicas son también susceptibles de un manejo tecnocrático,
algunas de las técnicas desarrolladas, contribuyen efectivamente al bienestar del
hombre, al mejorar los medios para conservar la salud o para mejorar el
patrimonio genético de la especie humana, sin embargo aún en estos casos que
contribuyen al bien de la humanidad, pueden afectar ciertos derechos humanos
como el derecho a la intimidad, a fundar una familia, a tener el número de hijos
que se desee.
Conclusión
A pesar de tratarse de temas muy concurridos por los filósofos y los juristas, no se
ha legislado, porque no existe un consenso respecto de cuáles conductas producto
de los avances en la bioética, se deben permitir. Por otra parte, la discrepancia
entre moral y derecho se ha agudizado. A pesar de que en el pensamiento jurídico-
filosófico actual, hay un retorno a la tesis que sostiene la necesidad de fundamentar
el derecho en la moral. Las tesis positivistas de la separación tajante entre moral y
derecho, son aceptadas por pocos pensadores contemporáneos, sin embargo, la
posibilidad de nuevas conductas resultantes de los avances en la bioética y en la
biotecnética, propicia situaciones que, al ser aceptadas por el derecho, están en
total desacuerdo con la moral individual y en algunas sociedades tampoco son
acordes al ethos o moral social, por lo cual, sigue siendo tema que amerita estudios
interdisciplinarios entre, médicos, sociólogos, filósofos y juristas.
                                                            
17 ENGEL HART, H. T., Los fundamentos de la bioética, Ed. Paidós, Barcelona, 1994, p. 114.
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Marta Silvia Moreno Luce
Bibliografía
ASOCIACIÓN DE BIOÉTICA, Serie monografías y documentos, Núm. 7, Asociación
de bioética fundamental y clínica, Madrid, 1997.
CASADO, María, Bioética, derecho y sociedad, Ed. Trotta, Madrid, 1998.
DALLA VÍA, Alberto, La conciencia y el derecho, Ed. Belgrano, Argentina, 1998.
ENGEL HART, H.T., Los fundamentos de la Bioética, Ed. Paidós, Barcelona, 1994.
HAUBERT VIGNALI, Giancarlo, Moral y bioética, Universidad de Milán, Italia,
2008.
MATEO, Ramón Martín, El hombre una especie en peligro de descomposición,
Campomanes libros, España, 2000.
RODRIGUEZ MERINO, José María, Ética y derechos humanos, en la era biotecnológica,
Dykinson, Madrid, 2008.
SARRIBLE, Graciela, “Ética y población. Las políticas demográficas”, en Bioética,
derecho y sociedad, CASADO, María (coord.), Ed. Trotta, Madrid, 1998.
VALLS, Ramón, “Ética para la bioética”, CASADO, María (coord.), Bioética, derecho
y sociedad, Ed. Trotta, Madrid, 1998.
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